domingo, 1 de abril de 2007

Karim Amer (I)

Cairo. Jueves 25 de enero, 5.30 de la mañana.

Todavía es de noche en el Cairo y espero en la plaza Lebanon, en el barrio de Mohandissen, a los abogados del bloguer Karim Amer, que está siendo juzgado en un tribunal de Alejandría. Me refugio en la entrada de un café, uno de esos que sorprendentemente no cierran en todo el día. El muezín de una mezquita cercana llama a la oración, es la primera de las cinco de cada jornada. El sonido de su voz -amplicado por un potente altavoz- rompe la tranquilidad de la noche. Pasan pocos coches, aun tratándose de un cruce de comunicaciones de salida del Cairo, y hay poca gente, tan sólo un padre y su hijo, vendedores de periódicos, y el camarero del bar, que me ofrece un te caliente. Hace un invierno inusualmente frío.

Sally Sami, miembro de la ONG HRinfo, llega la primera en su coche. Rawda Ahmed, abogada de HRinfo, y el veterano abogado Ahmed Seif, del Hisham Mubarak Law Center, llegan un poco más tarde en taxi. Nos acomodamos en el coche y partimos rumbo a Alejandría. Son dos horas y media de viaje, que los abogados utilizan para acabar de preparar su caso. La estrategia es basarse en cuestiones técnicas y argumentar que los delitos de Internet son nuevos en Egipto y no están contemplados en el Código Penal. Esperan que el juez acepte retrasar la sentencia, que debería hacerse pública hoy. La pena máxima, nueve años de prisión, una eternidad para un joven de 22 años.

El caso de Karim Amer no es fácil. Es el primer bloguer egipcio en ser detenido y juzgado en Egipto exclusivamente por sus escritos. Estudiante de leyes en la universidad de Al Azhar, la cuna del Islam sunita, Abdelkarim Nabil Suleiman, su nombre completo, abrió su blog hace un par de años y empezó a escribir sobre lo que le importaba. En su caso, la religión, las relaciones entre cristianos y musulmanes, los derechos humanos y de las mujeres. "I am down to earth Law student; I look forward to help humanity against all form of discriminations. I am currently studying Law in Al Azhar University. I am looking forward to open up my own human rights activists Law firm, which will include other lawyers who share the same views. Our main goal is to defend the rights of Muslim and Arabic women against all form of discrimination and to stop violent crimes committed on a daily basis in these countries", escribió en inglés en la presentación del autor que incluyen todos los blogs. Cuentan sus amigos que escribió siempre en un cibercafé situado cerca de su casa y que tuvo la osadía de imprimir allí mismo algunos de sus escritos y repartir las fotocopias por el barrio.

Escribió, por ejemplo, sobre los conflictos sectarios que vivió Alejandría el año pasado, y responsabilizó a los líderes musulmanes de las muertes de cristianos. Anunció en otoño pasado que finalmente había encontrado el valor para no cumplir con el ayuno del Ramadán y cargó contra el conservadurismo de Al Azhar. Fue detenido por primera vez en octubre del 2005, pero salió en libertad tras 12 días entre rejas. Al Azhar ("la universidad del terrorismo") lo expulsó en enero del 2006 y promovió más tarde que fuera arrestado en noviembre y, esta vez, procesado. Los cargos que presentó la fiscalía en contra suya: insultar al Islam y difamar al presidente Hosni Mubarak, incitar al oido al Islam, distribuir información maliciosa para desestabilizar el régimen y difundir información que perjudica la reputación de Egipto.

Rawda y Ahmed Seif no son optimistas. Dentro del coche, explican que Karim no es un "cliente" fácil. El juez le propuso la libertad a cambio que se retractara, pero Karim insistió en sus principios. Karim parece haber cometido uno de los pecados capitales aquí: condenar los líderes musulmanes y abogar por el laicismo. "Es un tema muy delicado", insiste Seif, un veterano activista y padre él mismo de uno de los ciberactivistas más conocidos del país, Alaa Seif. "Todo dependerá también de los sentimientos personales del juez. La Constitución garantiza el derecho básico a la libertad de expresión y de fe, pero concede a los jueces la posibilidad de juzgar según sus creencias, y el juez será un musulmán". Karim, añade, no ofendió los pilares del Islam, sinó que mostró su desacuerdo con algunas actitudes.

LLegamos al tribunal de Alejandría a las 9.30 de la mañana en punto, después de perdernos por la ciudad. Nadie parece estar nervioso ni tener prisa. Luego me entero que el tribunal abre sus puertas a las 9 de la mañana y debe juzgar hasta 186 casos de ahí a las 2 del mediodía. Una vez allí, sabremos que el turno de Karim es a la 1. Él todavía no ha llegado, pero unos cuantos encausados esperan que les toque su caso tras una jaula enrejada dentro de la sala. Familiares y curiosos se agolpan en los pasillos. Cada dos por tres pasa un camarero repartiendo vasos de te.

LLega el abogado Mohamed Bayumi, en representación de la Asociación para la Ayuda Legal a los Derechos Humanos (AHRLA), y se encierra en el cuartito dedicado a las fotocopias con sus colegas. Tampoco es optimista. Explica que la familia de Karim es musulmana extremista. "Cuando veas a su hermano, fíjate en la barba", comenta. "No lo han visitado, sólo vino un día su hermano a ver qué pasaba y nos contó que su familia está avergonzada y en contra suyo. Esto no nos va a ayudar". Su relato confirma el de Dalia Ziada, activista de derechos humanos, bloguer y amiga de Karim: "Karim es hijo de una familia integrista, por eso quizá la virulencia con la que escribe sobre el Islam. Para que te hagas una idea, jamás ha visto el rostro de su cuñada, que se lo cubre incluso dentro de casa con un niqab".

Algunos bloguers egipcios se han dado cita en la vista, en señal de apoyo a Karim. El primero en llegar es Mahmud, alejandrino de 22 años y estudiante de Ingeniería. Abrió su blog hace un par de años y lo dedicó a escribir sobre asuntos sociales, "hechos relacionados con la gente". Ha seguido la detención y el proceso de muy cerca y ha visitado en un par de ocasiones a Karim en la prisión y le ha llevado comida, a pesar de que antes no lo conocía. Durante una de las visitas, Karim le entregó algunos escritos, que colgó en su blog y mandó a freekareem, la plataforma online que pide su liberación.

Mahmoud es simpatizante de Al Wasat, la plataforma islamista moderada que fundaron hace unos años miembros disidentes de los Hermanos Musulmanes con la voluntad de convertirlo en un partido alternativo. No comparte en absoluto los puntos de vista de Karim, pero defiende su derechos a opinar. "Se puede decir ahora que estoy haciendo política, pero es que este es el primer caso en que un bloguer es juzgado, y si lo condenan otros jueces lo pueden utilizar como precedente. Para mi, sin embargo, lo que está en cuestión es el derecho a decir lo que quieras", afirma.

Más tarde aparecen Sandmonkey y Shahimaz, que han cogido el primer tren de la mañana que salía del Cairo. Shahimaz, amiga de Karim, está especialmente afectada. "Quiero que lo dejen libre, quiero que lo dejen libre", repite en un par de ocasiones, al borde el llanto. Luego, durante la vista, se sentará cerca de la jaula, y mirará fijamente a Karim, con la esperanza de infundirle un poco de ánimos. "Estoy muy triste", confiesa. "Querían que se disculpara, que cambiara de ideas, pero no quiso. Mandaron una carta a sus padres, diciendo que había insultado al jeque de Al Azhar. Lo expulsaron de la universidad y no le dieron su expediente, con lo que no pudo seguir estudiando. Tampoco le querían dar el pasaporte. Fue muy duro, no podía hacer nada, sólo escribir en su blog".

La vista encierra sorpresas. Un abogado de frondosa barba, Mohammed Dawoud, se presenta de improviso como acusación particular, contra Karim y contra los abogados que le representan. Explica que trabaja por su cuenta, buscando en los juzgados casos en los que la buena reputación del Islam esté en juego. Karim es apetecible. Un mes después, cuando el juez lo acabe condenando a 4 años de prisión, habrá quien se sienta decepcionado porque no haya sido condenado a muerte.

Wael Abbas

Conocí a Wael Abbas no hace mucho, cuando preparaba el reportaje sobre torturas policiales para La Vanguardia. Le envié un mail, me contestó dándome su teléfono móvil y quedamos una tarde en Groppis, una de las cafeterías más conocidas de Dowtown, situada en la plaza de Talat Harb. Llegó tarde, algo que con el tiempo descubrí que hace con frecuencia.

Más bien serio, algo tímido, afable, valiente, Wael Abbas es un periodista independiente egipcio de 32 años al que le cuesta acarrear la "fama" que su blog le ha reportado. Simplemente, dice, "no estoy acostumbrado a este tipo de atención". Escrito en árabe coloquial, Misrdigital recibe cada mes un promedio de un millón de visitas, muchas procedentes del mundo árabe pero también de países en los que Abbas "no sabía que entendieran el árabe!". Tras colgar los videos que exponían las torturas policiales, y especialmente el de Imad el Kabir, llegó a recibir 260.000 visitas en un sólo día y fue entrevistado por muchos medios de comunicación occidentales. En diciembre, fue uno de los dos árabes -junto el presidente libanés, Emile Lahoud- que eligió The Breakfast Show, el programa de la BBC World Service's, para emitir un mensaje especial de navidad y año nuevo. "Mi mensaje es para esta maravilla que es Internet", afirmó. Otros personajes, aunque no todos conocidos: Kofi Annan, Yoweri Museveni, Desmond Tutu, Wole Soyinka... "Al principio era un bloguer más, capaz de equivocarme, pero ser elegido entre las personas más influyentes del mundo me aterroriza, es una responsabilidad", declaró poco después.

No fui ni la primera ni la última en entrevistarlo. De hecho, estaba harto de periodistas, pero seguía contestando las llamadas con paciencia, adaptando su agenda a las múltiples citas que le surgían. En todas ellas, explicaba que había sido su amigo y bloguer Demagh Mark el primero en recibir y colgar el video de Imad al Kabir, sólo que el suyo, por ser periodista, recibía más visitas. "No me esperaba que pasara todo esto", asegura. "No esperaba que localizaran a Imad el Kabir, ni que hablara, ni que denunciara a los policías. Pero lo que está pasando aquí es mucho más grave que todo esto".

Periodista desde hace unos cinco años, Wael Abbas dejó de colaborar con los periódicos egipcios "porque estan controlados por el gobierno y por la autocensura" y pasó a trabajar para una agencia internacional de noticias. Hace un par de años, abrió su blog con la intención de cubrir la actividad política y social que emergió en las calles egipcias y decidió escribirlo en el dialecto cairota para que la gente pudiera sentirse más identificada con sus escritos. "Empecé a bloguear porque no tenía libertad para escribir sobre lo que quería", explica. "El blog me dio todo lo que me faltaba como periodista. El margen de libertad es ilimitado, el problema es que no da dinero... Los blogs han animado a los periodistas y a las televisiones por satélite a abordar temas sobre los que la gente tenía miedo de hablar. Se expresan en un lenguaje muy cercano y muy fuerte, y están enseñando a los egipcios cuáles son sus derechos".

Aunque ya había publicado noticias susceptibles de crearle problemas, y había estado a punto de ser arrestado unos meses atrás durante una manifestación a favor de los jueces reformistas egipcios, colgar los videos sobre tortura se convirtió en un quebradero de cabeza: perdió su trabajo y recibió amenazas y presiones por parte del gobierno y las fuerzas de seguridad del estado. No hace mucho su nombre apareció en una lista negra de personas que iban a ser arrestadas y este fin de semana su email desapareció por arte de magia de yahoo...

Sobre Los Irreprimibles

El nombre no es mío, es el lema de una campaña que Amnistía Internacional lanzó hace unos meses para luchar contra la censura en Internet. Irrepressibles, que traduzco por irreprimibles, pero que podría ser también indomables. Ambas me gustan, ambas podrían ser apropiadas.

Desde que llegué al Cairo, hace ya casi tres años, he estado leyendo blogs, informándome en blogs, buscando información sobre blogs, escribiendo sobre blogs y entrevistando a bloguers, ya sea personalmente o a través de email. No eran tantos en Egipto cuando aterricé en el 2004, ahora se cuentan a miles. Pioneros tal vez de la blogosfera árabe, quizá los más activos, los bloguers egipcios constituyen una fuerza nada despreciable de los heterogéneos movimientos de lucha contra el régimen de Hosni Mubarak a la vez que ofrecen una imagen representativa de la juventud (educada?) de este país. Blogs de izquierda, blogs liberales, blogs islamistas, blogs personales, blogs culturales... hay de todo un poco, aunque mi trabajo se ha centrado mayoritariamente en los que son activos política y socialmente.

Lo más maravilloso de todo ello, subrayaban algunos, es la facilidad con la que se puede abrir un blog y de ahí que hayan proliferado como setas. Es rápido, es gratuito y es sencillo. Basta de hecho con tener un ordenador y una conexión a Internet, o con tener un cibercafé no lejos de casa. Pero no es lo mismo saberlo que probarlo. Lo intenté el año pasado, y sí, fue fácil. Me considero hasta cierto punto analfabeta informáticamente hablando, así que si yo lo conseguí la tecnología blog está al alcance de cualquiera. Sigo teniendo algunos problemas técnicos, pero fui en seguida capaz de utilizar las herramientas básicas: colgar textos, fotos y enlaces, suficiente para ir tirando. Abrí primero un blog familiar, un auténtico diario online de nuestra vida en Egipto, con vocación de hacer historia para la posteridad (cuando los niños crezcan...) y de contar a nuestros amigos y parientes nuestras aventuras y desventuras en la tierra de los faraones (o del Faraón si nos referimos a Mubarak). Lo abrí sólo para lectores invitados, aún a sabiendas de que eso traiciona la esencia misma de los blogs, pero me sentí incapaz de ventilar nuestra vida en público... sentido del ridículo, quizá.

La experiencia me enseñó, sin embargo, que los blogs son herramientas prodigiosas para archivar y organizar la información. Adiós a los papeles, fotocopias y libretas de notas. También que son muy adictivos, y que consumen un montón de horas. Por ello, suelen ser espontáneos y francos: no hay tiempo para pensarse dos veces lo que uno escribe, o para editarlo, pulirlo y autocensurarlo. No importa quién lo lea, mientras alguien lo lea. Tan importantes son las entradas que escriben los autores, como los comentarios que escriben los lectores.

A lo largo de este tiempo, he acumulado mucha información, de entrevistas y de anécdotas relacionades sobre todo en la blogosfera egipcia, pero también árabe. Incapaz de colocar más reportajes sobre este tema en ningún periódico, se me ocurrió que podría dar para algo más. De entrada, compramos una cámara de video hace unos meses, con la que me dedico en mis ratos libres a entrevistar y entrevistar y seguir siempre que me da tiempo las andaduras de los bloguers y activistas egipcios.

¿Podría ser también una historia interesante para un libro? Quizá, aunque queda mucho trabajo por hacer... Me lo sugirió esta Navidad Gabriel Jaraba y le conté la idea a un amigo, Josep, metido en el mundo editorial. Le interesó y me animó a seguir en ello: elabora un sumario, una introducción, escribe un par de capítulos, propuso. En fin, no es tan fácil como pensaba, no tengo tanto tiempo como quisiera, no soy tan organizada como debiera... Se me ocurrió hace un par de día abrir un blog para hablar de blogs, para elucubrar, explicar, guardar, organizar, trabajar más en ello, no perder la memoria... quizá me lleve a alguna parte, inshal·lah.

Torturas habituales (I)

Primero fue un email de un amigo egipcio. "Míralo, lo acabo de recibir", decía en una breve nota. Nos mandaba dos secuencias colgadas en Youtube. En ambas, sendos policías trataban con brutalidad a dos detenidos, pegándoles repetidamente collejas en la nuca. Se suponía que la grabación se había llevado a cabo con móviles dentro de comisarías egipcias y alguien, ¿quien?, ¿cómo las había obtenido?, las había colgado en Internet.

Eran imagénes chocantes, hasta brutales, pero no más de lo que uno se esperaría por parte de la policía egipcia. Entrevisté a Hafez Abu-Seada, secretario general de la Organización Egipcia de Derechos Humanos (EOHR), en abril del 2005, y ya lo dijo entonces: "La tortura es una práctica normal de la policía egipcia" La palabra que usó era "sistemática", más contundente, pero se cambió por "normal" en el título por cuestiones de espacio.

"Estamos hablando de personas normales, de casos muy insignificantes", explicó. "Hablo, por ejemplo, de robar cosas muy pequeñas. ¿Qué nos indica? Que la tortura es una práctica sistemática en las comisarías egipcias para obtener confesiones. Si ahora se hubiera cometido un delito en este edificio, ¿cuál sería la actuación de la policía? Vendría, nos arrestaría a todos y nos torturaría hasta que alguien confesara haberlo cometido". "¿Es esta la explicación? ¿Simplemente es fácil? ", pregunté atónita. "Sí, eso es lo que quiero decir", contestó. "Si dijésemos que se tortura a políticos..., quizá podríamos entender qué está pasando, pero el caso es que se tortura a cualquier persona por casos muy insignficantes. Y ¿por qué? Porqué así actúa la policía, es su metodología, es lo que hacen. Torturan sólo para obtener confesiones y una confesión tiene tanta fuerza como una prueba".

Meses después, los videos colgados en la red habían de darle la razón. Fueron saltando de blog en blog y de ahí a algunos periódicos y a la televisión... No fue tanto que revelaran algo nuevo, como que por primera vez los egipcios pudieron ver en directo algo que las organizacions de derechos humanos denunciaban casi rutinariamente. Las víctimas de los abusos no eran sospechosos de terrorismo o disidentes políticos, que también, como cabría esperar de una dictadura, sino ciudadanos ordinarios que un día habían tenido la fatalidad de cruzarse en el camino de policías. Como dijo alguien, los blogs consiguieron sacar a la luz y convertir en un escándalo en menos de un mes lo que las ONG habían estado trabajando durante años.

El video más perturbador y el que más escandalizó fue el de Imad el Kabir, el joven conductor de microbús que fue detenido y sodomizado en una comisaría del Cairo, quizá por la naturaleza sexual de las torturas de que fue víctima. Su caso se dio a conocer cuando el bloguer y periodista Wael Abbas colgó el video en su blog. No fue el primero en hacerlo, pero tuvo repercusiones porque Misrdigital es un blog conocido, que visitan mensualmente cerca de un millón de personas y que suelen utilizar los periodistas "convencionales" en búsqueda de noticias.
La vista contra los dos policías que Imad el Kabir identificó como sus torturadores se abrió el 2 de marzo en un juzgado del Cairo. Un nutrido grupo de periodistas, fotógrafos y televisiones árabes y egipcias se habían congregado para seguirlo, así como algunos abogados, familiares de Imad, representantes de ong y Amnistia Internacional y algunos ciudadanos curiosos. Entre ellos encontré a Noha, una estudiante egipcia de poco más de 20 años que acudió a seguir el proceso. Hecha un manojo de nervios, me contó que había sabido de las torturas a través de los blogs y que al principio no había podido dar crédito a lo que veía. Escribió a Wael Abbas, con el que al final trabaría una buena amistad. "¿Por qué has venido?", le pregunté, consciente de que estaba hasta cierto punto aterrorizada. "Quiero verle los ojos, simplemente eso, quiero verle los ojos", contestó con sencillez.

Miré a los ojos del principal acusado, el capitán Islam Nabih (en la foto), cuando apareció finalmente en la sala del tribunal. Iba acompañado de numerosos abogados, que más bien parecían guardaespaldas. La justicia le ahorró ir vestido con el chandal blanco que sí llevaban todas las personas juzgadas esa mañana, pero sí lo encerró como a todas ellas en la jaula de rejas en la que los procesados esperan turno y oyen su caso. Apareció en actitud desafiante, escondido tras unas gafas de sol. Más tarde se las quitó: tengo que preguntar a Noha qué descubrió en su mirada.

Torturas habituales (II)

Torturas habituales
Un video colgado en la red pone rostro por primera vez a la brutalidad policial en Egipto. Las organizaciones de derechos humanos aseguran que los abusos son sistemáticos en las comisarías y las prisiones del país

Los chavales egipcios también juegan a policías y ladrones. Un video anónimo que circula en Internet muestra a un chiquillo de pie sobre una silla en el aula de una escuela, de espaldas a la pizarra, sobre la que cuelga la bandera del país y el retrato de Hosni Mubarak. El ‘agente’ propina sonoras collejas a los ‘delincuentes’, que van desfilando uno tras otro delante suyo en actitud sumisa. Al final, estalla en risotadas. Se trata sólo de un juego infantil, pero da que pensar: para muchos pone de relieve cómo los egipcios ven a sus policías.

El video está colgado en Youtube, junto a otros que documentan casos reales de brutalidad y torturas policiales. En algunos, los abusos no difieren mucho del juego: violentos golpes en la nuca, cachetes, insultos, vejaciones. Uno es especialmente perturbador. Un joven yace sobre el suelo, las manos atadas tras la espalda, desnudo de cintura para abajo, las piernas levantadas. Alguien le hunde un bastón en el ano mientras lo insulta. “Pacha, pacha, lo siento mucho”, articula entre gritos de agonía.

La víctima es Imad el Kabir, un joven conductor de microbús del Cairo, que en enero del año pasado osó interponerse en una discusión entre su primo y dos agentes del orden. Tras pasar 36 en comisaría, fue dejado en libertad. Se habría callado, probablemente, pero un oficial gravó con su teléfono móvil la violación y distribuyó el clip entre sus colegas del barrio con el propósito de humillarlo. “Mañana todo el mundo lo verá”, le amenazó.

El video, que había de servir como ejemplo, le estalló a la postre en las manos. Circuló de móvil a móvil hasta que en diciembre dos conocidos bloggers lo colgaron en sus diarios en la red. De ahí saltó a la prensa y a la televisión por satélite. “No esperaba todo esto. Había colgado antes otros vídeos de maltratos policiales, pero nadie les prestó mucha atención. Pero la gente se enfureció con el de Imad el Kabir, les recordó Abu Ghraib”, explica el periodista Wael Abbas, cuyo blog recibe un millón de visitas mensuales. Tras ser identificado por un periódico independiente de El Cairo, El Kabir decidió hacer pública su historia y denunciar a los dos policías. Él, por su parte, ha sido condenado a tres meses por “resistencia a la autoridad”.

El caso ha escandalizado a los egipcios pero ha reforzado a las organizaciones de derechos humanos, que llevaban años denunciando que la tortura es una práctica rutinaria en las comisarías y las prisiones egipcias. Algunas denuncias llegaron a los tribunales, pero la mayoría fueron sobreseídas o los acusados condenados a penas menores. Los dos agentes identificados por El Kabir, Islam Nabi y Reda Fathi, están entre rejas y serán juzgados a principios de marzo. “Este es un gran caso. Antes oíamos las denuncias de las víctimas, pero hora tenemos un video que las prueba y las muestra en directo”, afirma Nasser Amín, abogado del joven conductor.

El ministerio del Interior, responsable de los servicios de seguridad, ha ordenado que se investiguen otros videos pero asegura que se trata de casos aislados y ha acusado a la prensa independiente de exagerar y a los bloggers de liderar una campaña antipatriótica. Abbas está recibiendo presiones y la periodista de Al Jazira Howaida Taha fue detenida cuando se disponía a volar a Qatar con cintas para realizar un documental. Para algunos, el gobierno está más interesado en proteger su imagen que en resolver el problema. “Han prohibido que se usen móviles en comisaría”, se ríe Amín. “Este el mensaje: podéis maltratar pero sin cámaras”.

Los activistas de derechos humanos aseguran que los videos sólo son la punta del iceberg y que si antaño la tortura se centró en los militantes islamistas y los disidentes, ahora se ha generalizado. La reputación de las fuerzas de seguridad ha convertido al país en uno de los destinos predilectos de las llamadas “entregas extraordinarias”, por las que la CIA traslada ilegalmente a sospechosos de terrorismo al extranjero para ser interrogados. Según admitió el año pasado el primer ministro egipcio, Ahmed Nazif, Egipto recibió entre “60 y 70” detenidos desde el 11-S. Uno de los casos más sonados es el del imán Hasan Mustafa Nasr, Abú Omar, secuestrado en Milán en 2003 y encarcelado en Egipto hasta el domingo pasado, cuando fue puesto en libertad. Abú Omar ha denunciado haber sido víctima de electroshock, palizas, amenazas de violación y abusos genitales.

Para los activistas de derechos humanos, las imágenes colgadas en la red muestran que nadie está a salvo. “Ninguna de las víctimas son detenidos políticos, son gente ordinaria”, señala el abogado Tarek Zaghlul en la sede de la Organización Egipcia de Derechos Humanos (EOHR), que ha asumido la defensa del protagonista de otro de los videos publicados por Abbas, Ihab Magdy, un chico de 19 años acusado de peleas y hurto. La EOHR ha documentado diez casos de tortura en lo que va de año, pero afirma que la mayoría no se denuncian por miedo a las represalias.

En las oficinas de la Asociación para la Ayuda Legal a los Derechos Humanos (AHRLA), el abogado Mohamed Bayumi pone rostros a las víctimas mientras muestra un Cd que recopila algunos casos. “Éste es Yahia, lo quemaron hasta que murió”, explica ante la foto de un joven yaciendo en una cama de hospital, el rostro y el cuello lacerados. “Éste es Ibrahim, lo torturaron para que confesara un delito que no había cometido. Esta señora es Um Mabruka, la desnudaron y la pegaron en la calle, porque se encaró con un policía. Este niño es Saddam Husein, tenía quince años cuando murió. Sospechaban que había robado un casete de un coche”.

Bayumi es uno de los abogados de la acusación en el proceso abierto contra el capitán de la seguridad del estado Ashraf Safwat por torturas. Le acusan de la muerte de Mohamed Abdel Qader, de 31años, que fue detenido en el Cairo en 2003 junto a su hermano Sameh, de 27, todavía entre rejas. Irónicamente en un país cada vez más religioso, el abogado asegura que fueron arrestados por sus frondosas barbas y sus visitas a la mezquita. El caso, enredado en los tribunales durante más de tres años, se ha relanzado desde que un blog publicó las fotos de su autopsia en enero pasado. “La familia retiró la demanda bajo presiones. Nos dijeron: ‘Ya hemos perdido un hijo, no queremos perder a dos’”, afirma Bayumi.

La autopsia concluye que los golpes y las descargas eléctricas en la zona genital unido a una insuficiencia cardiaca causaron la muerte a Qader. Son torturas habituales, según los activistas de derechos humanos, junto al maltrato psicológico y las amenazas. Otro de los videos que se están investigando expone otra técnica que consideran clásica. Las imágenes muestran a una mujer joven, sospechosa de asesinato, suspendida de los brazos y las piernas de una vara colocada entre dos sillas. “Confieso que lo he matado. Te lo pido, pacha, ¡no puedo más!”, suplica, el rostro desencajado de dolor.


La EOHR sostiene que la policía usa la tortura para obtener confesiones, evitar las investigaciones y cerrar casos. Bayumi relata una historia escalofriante, pero no excepcional, también defendida en su día por Amnistía Internacional. Uno de sus clientes, Mohamed Badr el-Din, denunció en 1996 la desaparición de su hija en una comisaría de Alejandría. Meses después, y tras encontrar el cadáver de una niña, la policía lo torturó hasta que confesó que la había matado. La menor regresó más tarde al domicilio familiar.
Nasser Amín apunta a la existencia de una “cultura de la tortura” en Egipto. Los detenidos son interrogados en solitario y sin abogado y la impunidad fomenta la sensación de que todo vale. “Los policías creen que tienen el derecho de maltratar y la población cree que la policía tiene el derecho de castigarlos y arrestarlos sin motivo”, opina. Tanto es así que hasta los niños han incorporado el saber popular a sus juegos escolares.

(enviado a La Vanguardia el 12 de febrero de 2007, foto Imad el Kabir, ap)

'Bombas' por Alaa

'Bombas' por Alaa
La blogosfera se moviliza en favor de un notorio activista on line detenido en Egipto

(Revista, domingo, 21 de mayo de 2006 La Vanguardia)

Miserable equivale a George W. Bush en inglés, y a Ángel Acebes en español. Sus biografías son al menos lo que muestra Google si a uno se le ocurre hacer la búsqueda con esta palabra y pulsa después “voy a tener suerte”.Y si alguien quiere hallar “armas de destrucción masiva”, un remedo de una página de error le informará que “no se pueden encontrar”. El llamado bombardeo de Google, una técnica de protesta cibernética que arrancó con fines humorísticos y de denuncia a principios de siglo, se está utilizando estos días a escala internacional para reclamar la liberación de Alaa Abd El Fatah, uno de los más destacados bloggers egipcios.
Alaa fue detenido junto a otros opositores mientras se manifestaba el 7 de mayo en El Cairo en apoyo de dos destacados jueces que denunciaron fraude en las elecciones del año pasado. El arresto se enmarca en la nueva ola de represión que ha lanzado el régimen egipcio contra sus críticos, después que las demandas de independencia de los jueces del país se hayan convertido en el punto de convergencia del movimiento democrático. Atrás han quedado las promesas de reformas que lanzó Hosni Mubarak.

Internet es sólo una herramienta y los blogs son diarios personales colgados en la red, pero pueden extender las noticias como la espuma y ser muy eficaces como arma política. Los bloggers egipcios, y de otros países bajo regímenes autocráticos, les están sacando un enorme partido. En Egipto hay más de 800 bitácoras on line, en árabe y en inglés, sesenta de las cuales, de contenido político. El blog de Alaa y su mujer, Manal Hassan, Manal and Alaa's Bit Bucket, ha sido clave para apoyar a Kifaya (Basta), la plataforma opositora laica que sacó hace un par de años a la calle la lucha democrática contra Mubarak. La web de esta joven pareja, premiada por Reporteros sin Fronteras, ha servido para organizar protestas, eludir la vigilancia policial y documentar la represión. Ahora, quizá de forma pionera, Alaa lo ha utilizado para escribir entre rejas.“Hoy me ha impactado, estoy realmente en prisión. No estoy seguro de cómo me siento”, empieza en la crónica que pudo pasar a Manal la semana pasada.

Alaa, de 23 años, miembro de la rama joven de Kifaya, no es el primer blogger detenido en Egipto, dónde ahora y según datos de sus colegas, hasta seis están encarcelados, pero sí es quizá uno de los más populares. Estuvo en la Conferencia Euromediterránea de Barcelona, y es miembro de distintas plataformas internacionales, lo que ha contribuido a impulsar su causa. Manal está recibiendo numerosos mails y llamadas, ofreciendo ánimos y apoyo. “Queremos que todo el mundo sepa lo que está pasando realmente aquí. Es lo único que podemos hacer para presionar por su liberación”, explica.

Su detención ha causado una revuelta en la blogosfera árabe. Apoyados por colegas occidentales y por Global Voices Online, un proyecto internacional de bloggers, numerosos blogs del Oriente Próximo reproducen su fotografía y piden el envío de peticiones exigiendo su liberación a las autoridades egipcias y norteamericanas. Los activistas on line egipcios han tomado el relevo en la recogida de testimonios de las protestas. Basta echar una ojeada al blog de Sandmonkey para ver policías y matones gubernamentales reprimiendo a palos las últimas manifestaciones pacíficas que ha vivido el Cairo, durante las que han sido detenido centenares de personas.

Sandmonkey, pseudónimo de un egipcio de 24 años, es uno de los impulsores de freealaa.com, el blog que centraliza la campaña y promueve lo que ya llaman G-B4A (las siglas en inglés de Bombardeo Google x Alaa). Se trata de influir en el ranking de resultados de Google, de modo que cuando un usuario busque la palabra egypt en vez de aparecer la web del Museo Británico en primer lugar, freealaa surja en un lugar destacado. Será posible engañar al buscador, si un gran número de webs crean links entre el término y la página. Sus promotores, Haitham Sabbah, jordano palestino residente en Bahrein, y Mary Joyce, norteamericana que edita Demologue desde Rabat, recuerdan no sin ironía que el coste de la campaña es cero y que ponerla en marcha costó sólo 24 horas de trabajo.

El propósito es sencillo, pero certero: poner en evidencia al gobierno egipcio. “Diría muy poco en nuestro favor si nos quedáramos cruzados de brazos. Hoy le ha tocado el turno a Alaa, pero si mañana me detienen a mí en Líbano, sé que él y el resto de bloggers protestarán por mi liberación. Es un esfuerzo colectivo que puede producir frutos”, explica Mustapha, de The Beirut Spring, otro de sus responsables.

Los blogger coinciden en que la rapidez con la que disemina la información la blogosfera está sacando a la luz hechos que de otro modo pasarían inadvertidos. El estadounidense Peter Shea, de 21st Century Shea, que redactó la entrada sobre Alaa que ya cuelga en wikipedia, la enciclopedia cibernética, opina que el esfuerzo por liberarle refleja hasta qué punto la blogosfera se ha constituido en una fuerza vital para establecer la democracia en países como Egipto o Jordania. “La gente no sólo puede expresar sus esperanzas y su frustración, sino que tiene unavía para realizar una acción significativa”, escribe desde Florida.
Como en el caso de la crisis de las caricaturas de Mahoma, que generó un saludable debate en la red, los bloggers han vuelto a dar muestras que su comunidad no tiene fronteras y que en ella impera la camaradería. Tan sólo 48 horas después de ponerse en marcha freealaa, se habían recogido medio millar de firmas y más de 40 blogs se habían apuntado al bombardeo desde Jordania, Marruecos, EE.UU., Italia, España, Rumania, Rusia, Kenia o Israel.

Lisa Goldman, uno de los israelíes que se han unido a la campaña, mantiene a través de On the Face relación con bloggers árabes, con algunos de los cuales se ha conocido personalmente. “Los blogs pueden tender puentes en general, y entre árabes y israelíes en particular”, apunta desde Tel Aviv. “Muchos de nosotros estamos descubriendo que tenemos mucho en común y muchas cosas sobre las que hablar, y hemos iniciado diálogos muy provechosos”. Para Sandmonkey, el bombardeo por Alaa está consiguiendo lo nunca visto: americanos, europeos, árabes e israelíes trabajando juntos en un objetivo común. “Es a la vez estimulante y pasmoso”, subraya. “No estamos solos en nuestra lucha por la libertad de expresión, ¡los ciudadanos de la blogosfera están con nosotros!”.

sábado, 31 de marzo de 2007

Rompiendo el Silencio

Entré en contacto con la blogosfera saudí en el 2005, cuando preparaba el reportaje "Dissidència a la xarxa" para el diario Avui. Entrevisté entonces a Ahmed, el autor de "Saudi Jeans", uno de los más destacados bloguers del país. Estudiante de Farmacia en Riad, de 21 años, Ahmed escribía por aquel entonces bajo el anonimato. Con el tiempo decidió desvelar su identidad, aunque a costa, como reconoció, "de pensarse dos veces" ahora lo que dice. Ahmed al Omran, así es como se llama, ha sido entrevistado desde entonces innumerables veces y su foto ha salido publicada en distintos medios locales e internacionales.

No es exagerado decir que Ahmed y su amiga Farah Aziz fueron pioneros en el uso del blog en Arabia Saudí. Más tarde, y gracias a la recomendación de la bloguer israelí Lisa Goldman, descubrí que las mujeres saudís se habían apuntado en masa a la blogosfera y que los diarios online femeninos habían empezado a proliferar como setas en la red. Me interesó, los leí y me sorprendí por la frescura, la gracia y la franqueza que destilaban. Decidí entrevistar a algunas de ellas por mail, y La Vanguardia se interesó en el reportaje. Muchas de ellas respondieron. Cuelgo la primera versión que escribí del reportaje, publicado en una edición mucha más reducida en febrero del 2007.


Rompiendo el silencio
Internet y las nuevas tecnologías de comunicación están abriendo fisuras en el apartheid sexual que impera en Arabia Saudita. Cada vez más mujeres anónimas utilizan los blogs para expresarse libremente, denunciar la discriminación y exigir sus derechos. Un clamor online que rompe con años de silencio.


Jo se crió en Inglaterra pero hace cuatro años regresó con su familia a vivir en su país natal, Arabia Saudí. La vuelta a Riad para esta joven de 24 años fue dura. Tuvo que adaptarse a las estrictas restricciones que impone el wahabismo saudí, una de las interpretaciones más rígidas del Islam. “En Londres llevaba una vida más o menos independiente. En Riad, hasta para ir al supermercado tengo que pedir permiso y si me lo dan, me acompaña algún pariente para supervisarme, incluido mi hermano menor, ¡que sólo tiene diez años!”, explica con amargura. Su sueño es regresar a Londres y abrir una enorme librería.
Encorsetada en una de las sociedades más conservadoras del mundo, Jo se ha refugiado en Internet. El correo electrónico le permite escribirse con sus amigos y el móvil hablar con del otros sexo mientras fuma cigarrillos en el terrado de su casa. Hace un año y medio, descubrió el mundo de los blogs, los diarios personales colgados en la red, y decidió empezar uno en inglés. En A thought in the Kingdom of Lunacy, ventila sus frustraciones. “El blog me mantiene cuerda; es una de las pocas cosas que controlo de mi vida”, explica en un intercambio de mails.
Jo no es un caso aislado. Como ella, decenas de jóvenes saudís han tomado Internet por asalto y han convertido sus bitácoras online en un caballo de Troya capaz de abrir fisuras en la muralla del silencio saudí. En un país donde tienen prohibido conducir, han de cubrirse para salir a la calle, necesitan el permiso de su tutor para estudiar, viajar, operarse y casarse, las mujeres han encontrado en la red un espacio insospechado de libertad para expresarse. Los hombres también. El boom ha sido especialmente fuerte este último año: ahora mismo existen entre 500 y 600 blogs en el país, más de la mitad escritos por ellas.

Censura en Internet
Las nuevas tecnologías de comunicación están cambiando los hábitos de los jóvenes saudís. La irrupción de la televisión por satélite, a principios de los 90, dejó de blindar a la sociedad contra las influencias exteriores y desveló a los que no pueden viajar cómo es la cultura internacional. Internet se convirtió pronto en una fuente de información alternativa y una herramienta para evadir la censura. “Si no fuera por la televisión por satélite e Internet, los saudís no estarían al tanto de muchos asuntos, algunos importantes para ellos”, apunta Aya, que desde Estados Unidos, donde estudia, escribe Alien Memoirs, un blog ecléctico y lleno de anotaciones interesantes. La peor exportación americana, asegura, es McDonalds y la mejor, el individualismo.

Consciente de que Internet es un espacio difícilmente dominable, el reino saudí restringió su uso hasta 1999, cuando pudo controlar el acceso a la información y a contenidos como la pornografía, el proselitismo religioso y la propaganda contra el status quo. Un decreto del 2001 prohíbe acceder o publicar contenidos prohibidos: los que violan la tradición islámica, la decencia pública o fomentan la violencia y la propagación de ideas subversivas. El sistema de filtraje es uno de los más rigurosos, sofisticados y caros del mundo, pero también uno de los más transparentes. El guardián de la ortodoxia en la red, la Internet Services Unit (ISU), explica en su página web su filosofía y facilita formularios para que el público se convierta también en censor y solicite que se prohíba un portal. La lista negra incluye más de 400.000 webs, entre las cuales las que aluden a los derechos, la salud y la vida íntima de las mujeres.

Como en el caso de la telefonía móvil, los jóvenes saudís se apuntaron con entusiasmo a la red y especialmente las mujeres, que suponen ya un tercio de los usuarios del país. En 2003 ya había 1.6 millones de internautas y más de siete millones de líneas de telefonía móvil, el doble que de terrestres. Antes que los blogs, los fórums y los chats rooms causaron furor y permitieron a los jóvenes discutir sobre temas que les importan: política, religión, arte, música o relaciones personales, ya sea desde una perspectiva liberal o extremista. “Muchos saudís son adictos a los chats, porque necesitan expresarse y comunicarse”, opina Hatoon al-Fassi, intelectual liberal y destacada feminista saudí. “La pantalla del ordenador es una puerta de salida a la falta de libertad y a la represión. A través de los chats, los internautas escapan a las leyes de la sociedad, imponen sus propias reglas y crean su propia comunidad”.
Los blogs llegaron tarde a Arabia Saudia, hace apenas dos años, pero proliferaron rápidamente. La tecnología blog es sencilla y accesible, basta con tener un ordenador y una conexión a la red. Saudi Jeans, de Ahmed al Omran, estudiante de Farmacia de Riad, Farah Sowalef (Chismorreos de Farah) de Farah Aziz, una provocativa estudiante de Traducción, y The Religious Mutawa (El Policía Religioso), escrito por un saudí desde Londres, fueron algunos de los pioneros y son ya clásicos en la “literatura” online del país.
Saudi Blogs, la comunidad saudí de bloggers que crearon el año pasado Al Omran y Aziz, organiza reuniones informales entre sus miembros y contiene un agregador que ya tiene listados cerca de 300 diarios. Los hay para todos los gustos, escritos en árabe, en inglés o en una mezcla de los dos idiomas. Desde los que se dedican a contar sus reflexiones y vivencias cotidianas a los que inciden en los comentarios políticos o el análisis de la situación en Oriente Medio. En su conjunto, reflejan cómo vive la nueva generación de saudís, sus preocupaciones y las barreras a las que los restringe su sociedad y lo hacen a través de un lenguaje directo y desenfadado, a menudo muy sarcástico.
En manos de algunas mujeres, las bitácoras online son una vía para denunciar la discriminación y participar en los asuntos públicos. “Cuando empecé mi blog, no sabía exactamente qué hacer con él. Pero luego, se convirtió en una herramienta para expresarme sobre todo lo que me molesta. Descubrí que era más fácil escribir sobre ello que decirlo. La belleza de los blogs es que nadie puede impedírtelo”, explica Aadi, el pseudónimo de una chica de 23 años licenciada en Arte. “Es reconfortante saber que nada está fuera de nuestro alcance. Es una libertad absoluta”, coincide Ubergirl (Supermujer), una estudiante de literatura inglesa de 19 años que dedica su blog a “vociferar su enojo” y a denunciar sin pelos en la lengua lo que califica sencillamente de “apartheid sexual”.
Como en el de Ubergirl, en algunos blogs femeninos la crítica es incisiva y atrevida. Ningún tabú queda en pie: la prohibición de conducir; la insidiosa tarea de los mutawa (policía religiosa); los matrimonios pactados, las relaciones con los padres y hermanos, o la falta de diversiones. “Me pone enferma que las mujeres tengan que vestir de negro de la cabeza a los pies. Estoy harta de no poder reír fuerte en público, de no tener ni una librería ni una tienda de música decente”, escribió Ubergirl el año pasado. “Harta de que los hombres me miren el pecho, de no tener nunca nada que hacer, de tener que ser paranoica las pocas veces que puedo salir de casa porque estoy en el punto de mira de los mutawas. ¡Estamos anclados en el año 1804!”.

Anonimato
La capacidad de influencia de los blogs saudís es limitada, ya que la tasa de penetración de Internet en el reino no llega todavía el 15% de los 24 millones de habitantes. Aún así, algunos blogs se están haciendo oír y han captado la atención de la prensa internacional.
Convertidos en una especie de embajadores alternativos de su país, los diarios online están ofreciendo una imagen de Arabia Saudita que va más allá de “la tierra del desierto y los camellos, el petróleo y Osama Bin Laden”, el estereotipo que denuncia Al Omran. “Arabia Saudí es un país muy cerrado y la gente es muy reservada, sólo los saudís lo conocemos y podemos explicarlo. Hace sólo cuatro meses que abrí mi blog, y me lee gente de hasta 17 países”, explica Mashael Aljaheri, autora de The world and a Saudi girl (El mundo y una chica saudí).

Sin embargo, la libertad con la que se expresan los blogs saudís, y especialmente los femeninos, reside en gran parte en el anonimato. “En los blogs las mujeres pueden expresar sus opiniones anónimamente, sin miedo de que las regañen o las sancionen. Eso les permite discutir abiertamente sobre religión o relaciones personales, mientras que su entorno social las silencia”, subraya Aya. “Espero que llegue un día en el que las bloggers puedan usar su identidad real sin miedo a las consecuencias”.
No es así de momento. Ninguna de las bloggers entrevistadas para este artículo quiere dar demasiados datos personales. Tampoco Aya, que en su blog se presenta como una “alien”, una extranjera, un bicho raro, tanto en Estados Unidos como en su propio país. Sólo algunos hombres, como Ahmed Al Omran, han decidido con el tiempo revelar su identidad, pero a costa de pensarse ahora dos veces lo que escribe.
Mystique, autora de uno de los blogs más leídos, revela tan sólo que es mujer, sagitario y está en la mitad de los veinte; le gusta el arte y la literatura; nació y vive en Jeda, la ciudad más liberal de Arabia Saudí, y sueña con ser escritora desde pequeña. Nada más. “Quiero permanecer anónima, porque creo que estoy tocando temas muy tabú para la sociedad saudí, sexo, religión y derechos de la mujer. Nuestra sociedad es muy pequeña, y no quiero que los fanáticos religiosos me acusen de ser una vergüenza”, explica.

The Emancipation of Mystical Thoughts, el blog de Mystique, es muy abierto para los estándares saudís. Lo que la diferencia de las demás es que usa la ficción como vía para expresarse. Escritora en ciernes, empezó a colgar en Internet sus poemas y cuentos. En la serie “él/ella”, inspirada en sus experiencias personales, las de sus amigas o lo que ve a su alrededor, refleja cómo es la vida de las mujeres saudís y aborda los detalles más íntimos de una relación. Si la novela “Chicas de Riad” de la saudí Rajaa al-Sanei, causó escándalo cuando se publicó, algunas entradas de Mystique provocan el furor de los internautas más puritanos. Los blogs están abiertos a los comentarios de sus lectores, y Mystique recibe muchas críticas e insultos, aunque también mensajes de apoyo.
Su escrito “Despotriques de una mujer árabe” generó un vivo debate online. “Nazco, un hombre elige mi nombre / Me enseñan a apreciar que no me entierre viva / Aprendo lo que él quiere que sepa / Me caso con quien él quiere que me case / Como lo que él quiere que coma / Si él muere, otro hombre controla mi vida”. Jo fue una de las lectoras más encendidas y rechazó con virulencia algunos comentarios, que lo consideraron exagerado o demasiado feminista. “¡La cuestión es que las mujeres saudís no son libres de tomar sus propias decisiones!”, escribió molesta.

Gracias a Dios por el móvil
Más allá de las discrepancias, el debate suscitado por Mystique es un ejemplo de que algo está cambiando en Arabia Saudí y de que un espacio social alternativo está tomando forma, aunque sea virtual. ¿Qué pasa con la segregación de sexos cuando hombres y mujeres intercambian opiniones online sin mutawas que los reconvengan? El wahabismo, una mezcla entre leyes religiosas y tribales, proscribe el ikhtilat, es decir, que los dos sexos se mezclen e interactúen en público. Como consecuencia, no hay cines, las universitarias siguen las clases de sus profesores a través de un circuito cerrado de televisión, los novios celebran sus bodas por separado y los chicos tienen prohibido el acceso a los centros comerciales. La separación es tan estricta –más en Riad que en Jeda- que incluso las cadenas estadounidenses McDonalds y Starbucks mantienen espacios diferentes para los solteros y para las mujeres y sus familias. No es extraño, así, que muchos jóvenes se escapen el fin de semana al vecino Bahrein, mucho más liberal aunque culturalmente muy parecido.

Hombres y mujeres se las ingenian, sin embargo, para comunicarse. Las nuevas tecnologías se han convertido en los últimos años en un arma especialmente eficaz. “Tanto si a los religiosos conservadores les gusta o no, Internet y la telefonía móvil están acercando más que nunca a ambos sexos y, por lo tanto, asestan un golpe a la segregación en el reino”, opina Aya. “Lo he dicho un millón de veces: gracias a Dios por los teléfonos móviles, son realmente el único medio seguro para poder contactar con los hombres”, añade Jo. Más pesimista, Ubergirl opina que las nuevas tecnologías están facilitando las cosas, “pero nada realmente está cambiando”.
Controvertida en este sentido fue la introducción hace dos años de los móviles con cámara y bluetooth, tanto que la Comisión para la Prevención del Vicio y la Promoción de la Virtud intentó prohibirlos. La tecnología bluetooth detecta a otros móviles que la tengan y permite transferir números de teléfono, mensajes o fotografías. En otras palabras, ligar más fácilmente. Basta conectar el sistema y ver si alguien a pocos metros de distancia lo tiene activado también. “Usar el bluetooth es mejor que intentar pasar el número de teléfono a las chicas a través de las ventanillas del coche”, explicaba Rakan, un universitario de 20 años al periódico saudí Arab News. “Así me aseguro de que ella elige aceptar mi número y no me impongo a nadie”.
A través de los blogs, hombres y mujeres pueden también relacionarse y compartir ideas, aunque todavía no cara a cara. Mystique, que fundó el blog Good Morning Jeddah con otros bloggers, conoce personalmente a las chicas pero mantiene “una amistad online” con ellos. Aunque las reuniones informales entre bloggers se han puesto de moda, cada sexo celebra las suyas por separado.

Guerra civil en la blogosfera
Bloggear es una vía de escape pero no un camino de rosas. En el mundo árabe, abrir un diario online puede entrañar riesgos personales. El panorama para la libertad de expresión no es alentador: En Egipto, que Reporteros Sin Fronteras sitúa junto a Arabia Saudí entre los 13 países enemigos de Internet, hasta seis bloggers han sido arrestados en los que va de año por las opiniones políticas o religiosas que han expresado en sus páginas. ¿Bloguear o no bloguear?, esa es la cuestión que debaten muchos internautas.
En Arabia Saudí, los bloggers liberales tienen que afrontar una censura adicional a la de la ISU: la de los bloggers más conservadores y puritanos, unidos en la llamada “Comunidad oficial de Bloggers saudís” (OCSAM), que arremete contra cualquier blog que critique el Islam, abogue por el laicismo u ofrezca una “mala imagen” del país. La OCSAM solicitó este verano el bloqueo de Saudi Eve, el diario de una mujer soltera de treinta años, que tuvo la osadía de escribir una entrada en árabe hablando de sexo y religión. Desde entonces, ha dejado de escribir.
En el caso de las mujeres, la represión funciona también a nivel doméstico. Jo ha tenido que dejar de bloguear en varias ocasiones porque su familia le prohíbe conectarse a Internet. “Espero que le pase lo mismo al resto de la peña”, se regodeó el autor de Te Verde, fundador de la OCSAM, cuando Jo anunció que estaría de baja una temporada. “Que día más bonito, ¡repleto de buenas noticias!”.