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miércoles, 14 de noviembre de 2007

Karim, golpeado en prisión

Visité el domingo a Gamal Eid, director de HRinfo, en la sede la organización en Maadi. Quería que me pusiera al día de los últimos acontecimientos: la oleada de represión contra la prensa (lo tengo pendiente) y el juicio contra Ibrahim Eissa, director de Al Dostour, y tener noticias sobre Karim Amer y el recurso al Supremo. "Karim fue golpeado en prisión", me anunció. "Nos llamó denunciándolo y vamos a hacer un nota de prensa".

Aquí está la nota que hicieron pública al día siguiente HRinfo y el Hisham Mubarak Center. La han recogida algunos bloguers del país, así como Global Voices y, por supuesto, freekareem. Cuenta los abusos que sufrió Karim a manos de un guardia y otro preso. "Desde que Karim fue encarcelado, ha sido maltratado y discriminado sistemáticamente por los funcionarios de la prisión de Borg Alarb. (Karim) cuenta a sus abogados que los maltratos van acompañados siempre de la frase "esto será así hasta que cambies de opinión!" Esto representa una amenaza para su vida y agrava las dificultades de una sentencia ya muy dura".

Las dos organizaciones han pedido que se le transfiera a otra cárcel, donde sus derechos sean respetados.

martes, 19 de junio de 2007

Visita en prisión

Shahi visitó el domingo a Karim Amer en prisión. Esta es la traducción del relato que me ha mandado por email.

"Acabo de volver de un día largo y duro. Fui a visitar a Karim en la prisión de Borg El Arab, a 20 km de Alejandría, y gracias a Dios tras seis horas de trámites pude verlo y hablar con él, precisamente hoy que era su cumpleaños. Llegué a Borg el Arab a las 9 y pude verlo a las 3 pm, estuvimos juntos 30 minutos o menos.

Para mi ha sido una experiencia totalmente nueva y puedo decir que horrible. No he podido dejar de pensar que si para mí ha sido duro estar allí sólo unas horas, como será para Karim que lleva allí seis meses.

Antes de ir a este sitio, decidí ser paciente y callarme hasta que lo viera. Los trámites en prisión empezaron con una inspección de mi bolso. Me dijeron que dejara el móvil y cualquier aparato eléctrico que llevara y entonces esperé en lo que parecía una cola, pero no lo era. Cuando llegó mi turno, el tipo de seguridad me preguntó si era egipcia, le dije que sí, por supuesto, y le di mi carnet de identidad. Entonces me preguntó el nombre del prisionero y cuál era mi relación con él. Dije Abdel Karim Nabil Soliman y que era la hija de la hermana de su madre y, como es habitual, preguntó por la acusación de Karim. Repliqué que había olvidado qué hizo Karim para estar en prisión, su acusación es demasiado estúpida para recordarla (Sí, insultar a Mubarak y el Islam). Me tomó un tiempo contestar, pero le dije: "Karim escribió algunos artículos en Internet y por eso está en prisión". No me entendió, así que dijo: "Ha". Otro tipo de seguridad que estaba allí y nos oía dijo: "Sí, es un comunista" (para quien no lo sepa, comunista entre los egipcios se refiere a una persona que no cree en Alá, es la acusación que se utilizó en los 60s contra la oposición). El tipo de seguridad escribió esto en un papel y como parecía enfadado tuve que confirmar que Karim es un comunista y escribió cosas malas... tuve que hacerlo para poder verlo. Me callé la boca y me lo tomé con calma, y gracias a Dios no tuve problemas. Esperé durante horas con otros familiares de prisioneros, algunos parientes de presos islamistas. La visita se dividió en tres categorias: presos políticos, presos bajo investigación y, finalmente, los condenados a más de seis meses de prisión (Karim está en esta última categoría).

Finalmente, llamaron los nombres y el de Karim estaba al final. Caminé con los otros hacia otra inspección, y aquí una mujer nos revisó los bolsos de mano y a las mujeres nos pasó las manos por todo el cuerpo, de los pies a la cabeza (no muy agradable la inspección). Después, en una habitación muy grande donde todo el mundo aguardaba llegaron los prisioneros unos a uno. Vi a Karim, estaba sonriéndome. Hablamos en ese sitio tan ruidoso. Intenté que hablara él todo el rato. Está bien, pero evidentemente no está contento. Tiene muchas esperanzas en que nosotros, los que estamos fuera, podamos ayudarlo a ser libre otra vez. Realmente depende de nosotros. Me escribió una carta cuando estaba en prisión pero no la recibí. Me dijo que quizá a ellos no les gustó lo que escribió y no la mandaron.


Me dijo que la última vez en el tribunal un policía lo pegó con dureza y lo filmó con un móvil, y que hace unos días, después de que escribiera a su abogado (Gamal Eid) pidiéndole que lo publique en un periódico, el administrador de la prisión lo despertó a las 2 de la madrugada y lo dejó tres horas de pie, entre las 5 y las 8 am. Después, esos tipos horribles vestidos de civiles pegaron con palos de madera a los prisioneros para que volvieran a las celdas.

Dejé a Karim, diciéndole que sea fuerte y que piense que estamos con él. "

domingo, 8 de abril de 2007

El poder de la blogosfera

La campaña online exigiendo la libración del bloguer egipcio Alaa Seif y la que se puso en marcha en defensa de Karim Amer me dejaron con la boca abierta, por su velocidad, por su eficacia, por su originalidad y, sobre todo, por la diversidad de gente de distintas partes que participaron en ellas, dedicándoles una buena cantidad de tiempo y energías.

A finales de febrero pasado, escribí a Constantino Diaz-Duran, que desde Nueva York se convirtió en uno de los más activos abogados de Karim Amer. La idea era incluir su entrevista en un reportaje sobre la condena a prisión del bloguer alejandrino, pero nunca llegó a ver la luz. La reproduzco aquí, pues. Antiguo editorialista del diario guatemalteco Siglo Veintiuno, Constantino se exilió en Estados Unidos hace seis años, a los 21, y ahora está acabando sus estudios en la universidad de Columbia. "A pesar de no conocer a Karim personalmente y de no intercambiar jamás ningún mail con él, su caso me fue familiar", me contó, en alusión a su propia historia.

Tras la detención de Karim en noviembre pasado, Constantino escribió un artículo en el periódico de la universidad sobre él y eso lo puso en contacto con los fundadores de freekareem.org, con los que ha trabajado desde entonces. La plataforma ha sido muy activa, escribiendo artículos, comunicados de prensa y cartas a senadores y congresistas estadounidenses y organizando manifestaciones en Nueva York, Washington, Roma, París o Londres.

"La principal respuesta la hemos recibido, como era de esperarse, de la blogosfera", explicaba Constantino en su email. "Los principales defensores y promotores de la causa son “blogueros” árabes, muchos de ellos musulmanes, quienes están en desacuerdo con muchas de las opiniones que Kareem expresó sobre su religión, pero que sin embargo creen en el derecho inalienable de todo ser humano a la libre expresión. En Occidente, la reacción ha sido también muy positiva, aunque los medios principales no han prestado al caso la atención que merece".

Freekareem la pusieron en marcha originalmente unos pocos amigos del bloguer egipcio y cuenta con el apoyo de Hamsa y The Cato Institute. La plataforma sigue activa. Es interesante leer el apartado en el que cuentan quiénes son y en el que explican por qué Karim y no otros.

viernes, 6 de abril de 2007

La jihad contra los blogs

El abogado Mohammed Dawoud ha lanzado su particular guerra santa, o jihad: perseguir a cualquier bloguer que insulte el Islam. Su labor empezó cuando se presentó como acusación en el proceso contra Karim Amer, utilizando una provisión islámica, la hesba (una especie de acusación civil), que recoge la legislación egipcia.

La ley de la hesba, de origen mediaval, absoleta en muchos países, autoriza a todo buen musulmán a defender de forma voluntaria los intereses del Islam en nombre de la sociedad y acusar a otro musulmán que considere culpable de violar una obligación islámica. Una hesba exigió en 2001 la anulación del matrimonio de la escritora egipcia Nawar al Saadawi, acusada de infiel y de apóstata. Otra anterior, en 1996, llevó a juicio por "sacrílego" al reconocido estudioso islámico, teólogo liberal y catedrático Nasr Hamid Abu Zaid, autor de una exégesis del Corán, "Crítica del discurso religioso". La sentencia lo declaró "hereje" y lo divorció de su mujer (ya que no podía estar casada con un no-musulmán) y forzó a la pareja a exiliarse a Holanda. La sentencia causó tanto revuelo que dos años después el gobierno egipcio reformó la ley y la dejó solo al alcance de la fiscalía.

Dawoud, sin embargo, actuó en lugar de la fiscalía durante la vista contra Karim. "Nabil ha ofendido a todos los musulmanes del mundo", declaró cuando apareció de improviso en el tribunal de Alejandría el 25 de enero pasado. "Quiero que sea castigado con la máxima pena. Estoy en una jihad aquí... si no lo sancionamos, será como un fuego que lo consume todo".

Ante el tribunal, Dawoud acusó a Karim de "apostasía" y pidió al juez que añadiera un cuarto cargo en contra suyo, "insultar a una secta", sancionado por el código penal con cinco años de prisión. Ni corto ni perezoso, presentó también una demanda contra los abogados del joven bloguer alejandrino por "infieles".

La justicia egipcia es hasta cierto punto desorganizada. La vista dejó muchos ratos muertos, que dio pie a conversaciones interesantes... A la espera de que el juez anunciara su decisión, Dawoud coincidió matando el tiempo con tres bloguers y un par de periodistas en una salita cercana destinada a la máquina de fotocopias. Grabé en video fragmentos del diálogo que se inició (en la foto), sorprendentemente educado. ¿Sabía con quien estaba hablando?

Dawoud se toma con mucho zelo su misión, que ha asumido junto con otros abogados por iniciativa propia y de forma voluntaria en calidad de "representantes del pueblo". El 27 de marzo pasado, se dejó caer de nuevo en el tribunal administrativo del Cairo donde se abrió la vista del caso que el juez Abdel Fattah Mourad ha abierto contra un total de 21 webs y blogs egipcios, a los que acusa de "dañar la seguridad nacional de Egipto, difamar la imagen de Egipto en el exterior e insultar a Hosni Mubarak". Aceptó que lo entrevistara en video y Sandmonkey me ayudó con la traducción. Dawoud nos aseguró que había acudido a la vista para dar apoyo a Mourad. "No estoy en contra de los blogs, que son herramientas de cultura e información, sinó sólo contra aquéllos que insulten al Islam, a su Dios y a su Profeta", afirmó. ¿Es el caso de los que Mourad cuestiona? No lo parece. "Si los blogs insultan el Islam y a los musulmanes, los tenemos que cerrar", prosiguió, quejándose que el de Karim Amer siga abierto y, por tanto, pueda leerse en la red.

Mourad presentó días después una nueva acusación, en este caso contra los bloguers Manal Hassam y su marido Alaa Seif, y el abogado Gamal Eid, presidente de HRInfo, a los que acusa de libelo y de haberlo insultado durante la sesión. Los tres fueron interrogados el 4 de abril durante horas. Leo hoy en un comunicado de Hrinfo que Dawoud es uno de los testigos del juez en este caso. Curioso como se enreda la madeja.

domingo, 1 de abril de 2007

Karim Amer (I)

Cairo. Jueves 25 de enero, 5.30 de la mañana.

Todavía es de noche en el Cairo y espero en la plaza Lebanon, en el barrio de Mohandissen, a los abogados del bloguer Karim Amer, que está siendo juzgado en un tribunal de Alejandría. Me refugio en la entrada de un café, uno de esos que sorprendentemente no cierran en todo el día. El muezín de una mezquita cercana llama a la oración, es la primera de las cinco de cada jornada. El sonido de su voz -amplicado por un potente altavoz- rompe la tranquilidad de la noche. Pasan pocos coches, aun tratándose de un cruce de comunicaciones de salida del Cairo, y hay poca gente, tan sólo un padre y su hijo, vendedores de periódicos, y el camarero del bar, que me ofrece un te caliente. Hace un invierno inusualmente frío.

Sally Sami, miembro de la ONG HRinfo, llega la primera en su coche. Rawda Ahmed, abogada de HRinfo, y el veterano abogado Ahmed Seif, del Hisham Mubarak Law Center, llegan un poco más tarde en taxi. Nos acomodamos en el coche y partimos rumbo a Alejandría. Son dos horas y media de viaje, que los abogados utilizan para acabar de preparar su caso. La estrategia es basarse en cuestiones técnicas y argumentar que los delitos de Internet son nuevos en Egipto y no están contemplados en el Código Penal. Esperan que el juez acepte retrasar la sentencia, que debería hacerse pública hoy. La pena máxima, nueve años de prisión, una eternidad para un joven de 22 años.

El caso de Karim Amer no es fácil. Es el primer bloguer egipcio en ser detenido y juzgado en Egipto exclusivamente por sus escritos. Estudiante de leyes en la universidad de Al Azhar, la cuna del Islam sunita, Abdelkarim Nabil Suleiman, su nombre completo, abrió su blog hace un par de años y empezó a escribir sobre lo que le importaba. En su caso, la religión, las relaciones entre cristianos y musulmanes, los derechos humanos y de las mujeres. "I am down to earth Law student; I look forward to help humanity against all form of discriminations. I am currently studying Law in Al Azhar University. I am looking forward to open up my own human rights activists Law firm, which will include other lawyers who share the same views. Our main goal is to defend the rights of Muslim and Arabic women against all form of discrimination and to stop violent crimes committed on a daily basis in these countries", escribió en inglés en la presentación del autor que incluyen todos los blogs. Cuentan sus amigos que escribió siempre en un cibercafé situado cerca de su casa y que tuvo la osadía de imprimir allí mismo algunos de sus escritos y repartir las fotocopias por el barrio.

Escribió, por ejemplo, sobre los conflictos sectarios que vivió Alejandría el año pasado, y responsabilizó a los líderes musulmanes de las muertes de cristianos. Anunció en otoño pasado que finalmente había encontrado el valor para no cumplir con el ayuno del Ramadán y cargó contra el conservadurismo de Al Azhar. Fue detenido por primera vez en octubre del 2005, pero salió en libertad tras 12 días entre rejas. Al Azhar ("la universidad del terrorismo") lo expulsó en enero del 2006 y promovió más tarde que fuera arrestado en noviembre y, esta vez, procesado. Los cargos que presentó la fiscalía en contra suya: insultar al Islam y difamar al presidente Hosni Mubarak, incitar al oido al Islam, distribuir información maliciosa para desestabilizar el régimen y difundir información que perjudica la reputación de Egipto.

Rawda y Ahmed Seif no son optimistas. Dentro del coche, explican que Karim no es un "cliente" fácil. El juez le propuso la libertad a cambio que se retractara, pero Karim insistió en sus principios. Karim parece haber cometido uno de los pecados capitales aquí: condenar los líderes musulmanes y abogar por el laicismo. "Es un tema muy delicado", insiste Seif, un veterano activista y padre él mismo de uno de los ciberactivistas más conocidos del país, Alaa Seif. "Todo dependerá también de los sentimientos personales del juez. La Constitución garantiza el derecho básico a la libertad de expresión y de fe, pero concede a los jueces la posibilidad de juzgar según sus creencias, y el juez será un musulmán". Karim, añade, no ofendió los pilares del Islam, sinó que mostró su desacuerdo con algunas actitudes.

LLegamos al tribunal de Alejandría a las 9.30 de la mañana en punto, después de perdernos por la ciudad. Nadie parece estar nervioso ni tener prisa. Luego me entero que el tribunal abre sus puertas a las 9 de la mañana y debe juzgar hasta 186 casos de ahí a las 2 del mediodía. Una vez allí, sabremos que el turno de Karim es a la 1. Él todavía no ha llegado, pero unos cuantos encausados esperan que les toque su caso tras una jaula enrejada dentro de la sala. Familiares y curiosos se agolpan en los pasillos. Cada dos por tres pasa un camarero repartiendo vasos de te.

LLega el abogado Mohamed Bayumi, en representación de la Asociación para la Ayuda Legal a los Derechos Humanos (AHRLA), y se encierra en el cuartito dedicado a las fotocopias con sus colegas. Tampoco es optimista. Explica que la familia de Karim es musulmana extremista. "Cuando veas a su hermano, fíjate en la barba", comenta. "No lo han visitado, sólo vino un día su hermano a ver qué pasaba y nos contó que su familia está avergonzada y en contra suyo. Esto no nos va a ayudar". Su relato confirma el de Dalia Ziada, activista de derechos humanos, bloguer y amiga de Karim: "Karim es hijo de una familia integrista, por eso quizá la virulencia con la que escribe sobre el Islam. Para que te hagas una idea, jamás ha visto el rostro de su cuñada, que se lo cubre incluso dentro de casa con un niqab".

Algunos bloguers egipcios se han dado cita en la vista, en señal de apoyo a Karim. El primero en llegar es Mahmud, alejandrino de 22 años y estudiante de Ingeniería. Abrió su blog hace un par de años y lo dedicó a escribir sobre asuntos sociales, "hechos relacionados con la gente". Ha seguido la detención y el proceso de muy cerca y ha visitado en un par de ocasiones a Karim en la prisión y le ha llevado comida, a pesar de que antes no lo conocía. Durante una de las visitas, Karim le entregó algunos escritos, que colgó en su blog y mandó a freekareem, la plataforma online que pide su liberación.

Mahmoud es simpatizante de Al Wasat, la plataforma islamista moderada que fundaron hace unos años miembros disidentes de los Hermanos Musulmanes con la voluntad de convertirlo en un partido alternativo. No comparte en absoluto los puntos de vista de Karim, pero defiende su derechos a opinar. "Se puede decir ahora que estoy haciendo política, pero es que este es el primer caso en que un bloguer es juzgado, y si lo condenan otros jueces lo pueden utilizar como precedente. Para mi, sin embargo, lo que está en cuestión es el derecho a decir lo que quieras", afirma.

Más tarde aparecen Sandmonkey y Shahimaz, que han cogido el primer tren de la mañana que salía del Cairo. Shahimaz, amiga de Karim, está especialmente afectada. "Quiero que lo dejen libre, quiero que lo dejen libre", repite en un par de ocasiones, al borde el llanto. Luego, durante la vista, se sentará cerca de la jaula, y mirará fijamente a Karim, con la esperanza de infundirle un poco de ánimos. "Estoy muy triste", confiesa. "Querían que se disculpara, que cambiara de ideas, pero no quiso. Mandaron una carta a sus padres, diciendo que había insultado al jeque de Al Azhar. Lo expulsaron de la universidad y no le dieron su expediente, con lo que no pudo seguir estudiando. Tampoco le querían dar el pasaporte. Fue muy duro, no podía hacer nada, sólo escribir en su blog".

La vista encierra sorpresas. Un abogado de frondosa barba, Mohammed Dawoud, se presenta de improviso como acusación particular, contra Karim y contra los abogados que le representan. Explica que trabaja por su cuenta, buscando en los juzgados casos en los que la buena reputación del Islam esté en juego. Karim es apetecible. Un mes después, cuando el juez lo acabe condenando a 4 años de prisión, habrá quien se sienta decepcionado porque no haya sido condenado a muerte.